Ser feliz es un sentimiento cualquiera, se puede sentir estando solo o con compañía. Se siente queriendo o sin querer. Se siente porque sí, sin razón alguna.
Porque cuando aparece esa persona que te saca una sonrisa cada día, con alguna tontería, con algún comentario, con algún baile o con alguna cara extraña que solo ella sabe hacer. Solo por eso vale la pena ser feliz.
Cuando aparece esa persona a la que se lo puedes contar todo, cualquier cosa le va a interesar y te animará por mal que vaya la situación. Solo por eso vale la pena ser feliz.
Cuando aparece él, el único que te hace sentirte bien al final del día cuando hablas con él, al que tus amigas intentar acercarte y tú te resistes. Al que le cuentas casi todo, con el que tienes confianza, con el que dices todas las tonterías que se te pasan por la cabeza, con él. Solo por eso vale la pena ser feliz.
Y si alguien te hace estar triste en algún momento del día busca cualquier otra persona que te haga sentir lo realmente especial que eres, y que realmente le importas.

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