jueves, 26 de enero de 2012

Alguien como tú

Llegas a tal punto que te da igual todo. Llegas a quererle demasiado. Y no puedes evitarlo, porque te surge de dentro y ni tú ni nadie puede hacer nada para cambiarlo, porque son sentimientos al fin y al cabo.
Recuerdas cada segundo vivido con él la tarde anterior, cada caricia, cada abrazo, cada risa, cada beso.
No lo borras de tu mente, y ella es tan traicionera que dibuja una sonrisa inconscientemente en tu boca, estés donde estés.
Estás más alegre de lo normal, ríes a cada minuto y quieres verle a cada segundo que pasa. Aunque te dé vergüenza, le quieres. Tienes toda la confianza que alguien puede desear con él. Le cuentas qué tal te ha ido el día, tus alegrías, tus paranoias, tus cosas, y aunque no le importen lo más mínimo él las escucha y te anima.
Gracias por hacerme sentir cada minuto algo distinto, y por sacarme esa sonrisa que lleva escondida todo el día.

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