No me gusta estar enfadada, no me gusta no sentirme bien. Me encanta sentarme a hablar con él, hablar durante horas y horas, reírme hasta que me duela la barriga, hasta que haya expulsado todo el aire posible. Pasar con él todo el día, pasear por la calle vacía, abrazarle hasta que me duelan los brazos...
Estaría con él a todas horas, sentada a su lado riéndome por cada tontería que dice o que digo. Que me escuche si tengo algún problema, eso me encanta, porque aunque no le interese, me ayuda y me apoya en todo.
Si tengo problemas con alguien me intenta ayudar, me hace reír y olvidarme unos momentos de que algo va mal. Hace que me sienta completamente feliz solamente hablando conmigo. Cuando él está todo se vuelve perfecto, y las miradas dicen cosas inimaginables. Cosas incomprensibles.
Es por eso que le agradezco todo lo que hace por mí.

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