Tiempos de estar en familia, de quedarse en vela hasta tarde, de reírse con los abuelos y los tíos, de esperar con ansia los regalos. Sí, lo típico. Así que no voy a volver a escribir otra vez todo lo que ya sabéis, no voy a soltar el rollo de la mayoría de la gente, así que, allá voy.
¡FELIZ NAVIDAD!
Si tal vez sea cutre y soso, pero no creo que haga falta que diga nada más, ya lo sabes.
Y caminas mil y una vez por el mismo lugar. Pero cada vez tiene un distinto significado. Hay veces que pasas y ese lugar no te recuerda nada...Y luego, cuando pasan años, o incluso meses, ese mismo lugar te llena la mente de imágenes, de palabras, de sentimientos... Y te gusta, porque cada vez que pases por allí te vas a acordar de una persona, de varias, de muchas y sabes que siempre te llenará por completo esa sensación que tanto te gusta.
Te sientes realizado y completado .
No dejes NUNCA de lado a los que siempre te apoyan, en los buenos y en los malos momentos. Porque por ellos vale la pena dejar las penas a un lado y sonreír durante el día y la noche, con ellos todo es más fácil.
Miras a través de la ventana, no puedes ver el paisaje desde allí, pero ves la niebla escampar. Observas como baja desde la montaña más alta hasta la altura de tu edificio. En el cristal hay gotas diminutas resbalando. Son tan pequeñas que incluso hay que fijar la mirada para poder verlas.
Eso somos nosotros. Una pequeñísima gota de agua en un mundo en el que todo es agua. La gran mayoría.
Pasamos horas desperdiciadas, estamos con nuestros amigos, salimos a conocer gente nueva, disfrutamos con nuestras familias, y nos conocemos mejor a nosotros mismos en nuestros ratos de soledad.
Y entonces, cuando estás en el mejor momento o en una tarde aburrida como la de hoy, te pones a pensar en qué puedes hacer el resto de la tarde, hasta que llegue la hora de irte con tus amigos.
Te asomas a la ventana del comedor, es la más grande de toda tu casa. Y ves a la gente pasar, fijándote en la ropa que llevan, en si van solos o acompañados, si van a pie o tienen el coche aparcado unos metros más adelante...Te fijas en esas pequeñas cosas que la mayoría de la gente no se detiene a mirar. Y sí, ahora te lo digo: Eres una gota de agua. No lo olvides, eres una pequeña gota aferrada a ese cristal, no quieres despegarte de él, porque caerás al vacío, solo, sin nadie. Y es verdad eso que dicen de que "Al mundo se viene solo, y también te vas de él sin compañía".
Luchas por no despegarte de ese cristal, pero sabes que algún día ese momento llegará. Y que los demás te mirarán caer, sin poder evitarlo. Entonces es ahora, es ahora cuando tienes que hacer cosas para ser recordado, para que cuando tus manos no puedan más, cuando tu mente esté desgastada, cuando la luz de tu alma se esté apagando, mientras te vean caer recuerden todo lo bueno que hiciste. y sabrás, en esos precisos instantes, mientras caes, de quien era realmente tu gente y quien solamente estaba de paso por allí. Deja huella, porque eres una pequeñísima gota que puede hacer mucho en este mundo, y aunque tal vez pienses que lo que haces no ayuda a nadie, te equivocas, todo acto con fin bueno, da frutos.
Y tu debes ser recordado como un gran actor en este teatro que es la vida.
Cuando estás perdido miras en todas las direcciones, corres calle abajo con la lluvia mojando la acera y tu chaqueta. En algunas ocasiones debes frenar un poco para no darte de morros contra el bordillo de la calle. Algunas veces debes esperar a que algún idiota que vaya en coche pase antes que tú, te salpica con el agua que se queda estancada en las carreteras, y aunque intentes retroceder el agua te empapa completamente.
Corres a refugiarte en el portal más cercano, sacas el móvil para ver qué hora es, las 20.28 de una tarde de lunes fría y ventosa, como cualquier otra en esta época del año. Cuando el viento deja un poco de sacudir tan fuerte, sigues tu camino. Más tarde vuelves a encontrarte obstáculos, pero esta vez es un atasco de coches, camiones, furgonetas, motos y tráilers enormes que no dejan ver más allá de ellos la carretera. El semáforo está en verde, pero el cúmulo de vehículos y la velocidad de las motos pasando entre los coches es demasiado peligrosa como para arriesgarse a cruzar. Esperas. Esperas impaciente a que se vuelva más transitable la calle. Vuelves a mirar el reloj. 20.35, el tiempo pasa y tú estás allí atascada, sin poder avanzar.
Es entonces cuando decides caminar por la calle, hasta llegar a otro cruce, más adelante. Caminas, y llegas a un paso de cebra en el que ya no hay atasco. En este los coches fluyen, las motos avanzan y los camiones siguen su trayecto... Vuelves la vista atrás, hacia la izquierda. Y es entonces cuando sientes que hiciste lo correcto buscando otra salida, cuando sientes que no llegas tarde.
Miras de nuevo el móvil. 20.38, y llegando a tu destino, aproximadamente en unos 5 minutos estarás allí.
Y cuando llegas al destino, le ves. A él, tan perfecto como siempre. Lleva puesta una de esas sudaderas que tanto te gustan, suya, con eso es suficiente. Te acercas y le abrazas. Él te coge de la mano, y camináis calle arriba, hablando y sonriendo, estás con él, y eso te encanta. De repente todo el frío que tenías mientras llegabas se ha marchado, ha desaparecido con el viento, él es ahora el que te sostiene, el que te hace estar viva, con el que estás realmente a gusto. Él, el único al que no cambiarías por nada ni por nadie.
Cuando le miras, sientes que todo desaparece y que ese es el último momento que vivirás, así que quieres vivirlo y disfrutarlo como tal. Aprovechas para acercarte más que nunca, le abrazas, le coges de la mano y su respuesta es abrazarte más fuerte y agarrarte fuertemente. Te das cuenta de que con él no importa la hora que sea, llegarías tarde a casa con tal de estar unos minutos más con él, a su lado.
No puedes evitar que una sonrisa salga de tu interior y se coloque en tu boca, es algo que en ocasiones solo puede conseguir él, la persona a la que quieres, a la que abrazas, a la que agarras de la mano y a la que le dices esas cosas. Al único, es a él.
Sacude tu interior, no dejes que nadie te impida escucharlo. ¿Lo oyes? ¿Lo sientes? Son los latidos de tu corazón, que cada segundo, desbocados, no pueden frenar las ganas y la tentación de salir de ese hueco que el cuerpo reserva para él. ¿Lo oyes? Escuchas sus latidos, lo oyes, puedes escuchar el más débil de sus movimientos. Cuando estás en silencio es lo único que puedes escuchar, solo tu interior. ¿Lo sientes? Sientes como miles de pequeños pedacitos, intenta salir sin resultado... Lo puedes notar, y estás pendiente de sus movimientos, le prestas atención.
Y cuando te callas, te acuestas en la cama, sin nada electrónico encendido, te das cuenta de la paz que puedes llegar a sentir. Te empiezas a percatar de que tu corazón te habla, te hace recordar los momentos buenos y los malos. Con los felices te hace sonreír, con los tristes, en algunas ocasiones arranca una lagrimillas. Pero te encanta sentirlo.
Intentas buscar miles de recuerdos en fotos, pero hay algunos momentos que nunca olvidarás y que no tienes en una fotografía. Un momento con tus primos, una tarde con tus amigas, unas horas con tus padres, eso no hace falta retratarlo en una imagen, porque se copia tal cual como lo viviste ahí, en tu corazón.
Hace tiempo recordé un momento triste, y bastante doloroso de este año. Algunas veces me gusta acostarme en un hueco de mi cama, ponerme frente a la pared fresca y empezar a pensar en ella. A pensar en todo lo que viví con ella, porque es lo único que me queda. Doy gracias al cielo por no dejarme verla en sus últimos momentos, pero odio al mismo tiempo que se la llevaran, porque la quería demasiado... Ahora mismo me estoy acordando de ella mientras escribo esto, y os prometo que por mis mejillas están deslizándose lágrimas, pero no son de tristeza, son de todo lo contrario. La recuerdo corriendo por el campo, por la casita en verano. No la recuerdo retorciéndose de dolor y tumbada en una camilla. No. Nunca la olvidaré, y sé que nunca podré hacerlo, porque a mí me ha marcado. Se crío al mismo tiempo que yo, creció conmigo. Y aunque al final, cuando era mayor, se le pusiera el chip de mala leche, sé que nos quería. A todos. No dejaría que nada malo nos pasara, al igual que nosotros a ella.
Y ahora quiero pedirte, a tí, que te acuerdes de cada persona, animal,...que hayas perdido y que lo recuerdes tal y como era. Sin defectos, sin enfermedad, sin deterioro físico, recuérdala muy bien.
Nunca olvides como era, su cara ... Porque cuando crezcas y mires su fotos, no te dirán nada, solo como era por fuera, pero en tu corazón tendrás guardado como era realmente.
PD: Nunca te olvidaré, y siempre estarás aquí, conmigo, en mi corazón...
Nunca te des por vencido, aunque no seas el más guapo del lugar, aunque tampoco seas el más sociable, no importa lo más mínimo. Tú camina erguido, con la cabeza bien alta y no dejes que nadie la haga bajar.
Aunque hay momentos en los que dejo de pensar en esta última frase...Cuando le veo a él, siento tanta vergüenza que me pongo roja en cuestión de segundos, y hasta yo lo noto. Siento como la sangre me sube a la cabeza y se concentra en mis mejillas, que se sonrojan de una manera impresionante. Noto que a mis piernas les falla la base, porque no les queda nada fluyendo por su interior, ya que el resto está arriba, en la cara...
Sé que es raro, pero a veces siento que estoy haciendo el imbécil cuando le veo, que debería acercarme a hablar con él, pero no puedo.
Que sí, que sé que no debería ser así, porque cualquier ave carroñera, llamada "otra chica" podría revolotear a su alrededor decidida a por él. Pero no creo que afectara en lo más mínimo, porque sé que aunque no sea la más guapa, ni alomejor la más simpática, tampoco tal vez la más sexy, sé que le querré como a nadie, tal vez cuando seamos adultos, y recuerde con mis hijos los grandes amores de mi vida, él este en esa lista, y tal vez siga en mi vida. Porque le quiero muchísimo, desde hace tiempo, porque es uno de mis mejores amigos, porque me hace reír con cada -perdonad por la palabra- gilipollez que dice, porque me encantan sus defectos, porque sus ojos me vuelven loca y porque siempre estaré allí cuando lo necesite.
Y espero poder decirle algún día todo lo que pienso, porque aunque haya confianza, no tengo agallas para decirle que estoy loca por él, que me encanta todo él, y que quiero estar con él siempre.
Y cada vez que veas esta sonrisa en mis labios, que sepas que será provocada por algún recuerdo junto a tí la mayoría de las veces.
PD: Que sepas que no te voy a dejar escapar, cuando vea que lo que siento está en peligro, lo sabrás...Si no lo descubres antes.
Cuéntame todas las historias que se te ocurran, cuéntame lo que hiciste el fin de semana pasado, abúrreme con lo de siempre, pero no dejes de contarlas cada vez que puedas. Porque son tus cosas, y si alguien no sabe apreciar que tengas confianza con ellos y lo cuentes, que le den.
Mira tu programa favorito, revoluciónate con tu canción favorita, grita con tu mejor amiga, decídete a hablar con él...
Y si no les gusta nada de lo que haces, ahí tienen la puerta.
Dejar de seguir las modas, ser tú mismo, sin que nada a tu alrededor te importe. Hacerte miles de fotos, vivir miles de momentos divertidos, ser el mejor...
Soltarte, dejarte llevar, ponerte a bailar encima de la tarima sin importarte quien te mire, acercarte al chico que te gusta, cantar a tope tu canción preferida, hacer lo que te dé la gana...
Reírte de tus errores, caerte con los tacones, hacer el idiota con tus amigas y amigos, que la gente te mire y que no te importe lo que piensen, porque tú eres la que te importa en esos momentos.
Lo peor que me ha podido pasar es esto...De estar hablando y riendo siempre, a no cruzar una mirada, ni a atreverte a sonreír cuando le ves, porque te molesta, ME molesta que me vea feliz cuando realmente no lo estoy. Porque ME molesta mucho que pase de mí de esa forma, porque ME molesta que esté alejándose, distanciándose...
Sé que es absurdo enfadarse por ello, pero le quiero muchísimo y no puedo soportarlo. Llevo algo así como 5 horas esperando que me diga algo, un simple "Hola" , con eso me sobra. Pero claro, él no siente lo que yo, y ahora, cada día que pasa me lo demuestra más.
Siempre he pensado que enamorarse y querer a alguien era el mejor sentimiento que podías tener, lo que toda persona busca al fin y al cabo, lo que nos hace felices...Pero cada día que pasa creo menos en él, hasta que llega una determinada hora en la que algo sensacional ocurre, algo te hace cambiar de idea. Aparece él, el chico con el que has soñado toda tu vida, el chico que inventas cada noche antes de dormir, es como un espejismo, lo tienes colocado en un pedestal, que nadie lo toque, es mío.
Un chico normal, que ha ido al colegio contigo desde pequeños, con el que no habías hablado nunca, solo un par de veces. Una tarde empieza a hablarte por chat, te hace reír y habláis de lo que habéis hecho esa tarde. Y cuando se tiene que ir, te sientes vacía, porque aunque aún no lo sepas, eso acabará siendo amor, sí. Lo sé porque eso es lo que me pasa a mí, nunca antes había hablado con él, sí, le conocía, pero del colegio, hola y adiós y nada más, y ahora cada vez que salgo por la tarde busco en cada calle para ver si lo encuentro, necesito verle. Ahora no puedo dejar de pensar en él, no puedo, y me jode muchísimo esto. Porque sí, mis amigas me dicen que todo muy bonito, que sois monísimos...Pero en realidad, hay días para lo bueno y días para lo malo. Porque aunque le conozca realmente de hace unos meses, he vivido con él infinidad de momentos que no olvidaré, recuerdos divertidos, menos alegres...Pero siempre estará ahí...Supongo...
Porque quiero que se entere ya, de que le quiero, de que le necesito, de que le amo, de que es el chico con los ojos más bonitos que he visto, porque me encanta su forma de ser, porque me encanta todo de él.
Y es ahora, cuando no tienes nada que hacer. Mañana es día de descansar en casa, de adelantar al máximo con los deberes y con los exámenes. Es cuando se te ocurre ponerte a pensar en él, cuando no queda nadie en el chat, cuando te aburres...Cuando has dejado de hablar con él.
Y es ahora cuando piensas en lo típico; ¿Qué hago sin decirle que le quiero? , estoy haciendo el idiota.
Pero sinceramente me da igual, porque aunque nunca sepa que le quiero, que le quise y que tal vez le querré mucho tiempo, ahí estará siempre que lo necesite, siempre que quiera contarle algo, siempre que me pase algo, siempre...
Y que cuando te vayas a dormir, él tal vez no piense en tí, pero tú piensas en él. Has estado toda la tarde deseando verle, pero como ocurre siempre, cuando tú sales él se ha quedado en casa, y al revés.
Sé que es frustrante, porque lo vivo en mis propias carnes, porque yo también siento qué es estar lejos de él cada minuto, cada segundo...Y aunque le quiera más que a ningún otro chico, sé que también lo tengo como uno de mis mejores amigos y que le aprecio demasiado. Le quiero, sí. Ya estoy acostumbrada a que cada vez, antes de irme a dormir me venga la imagen de su cara, tan perfecta como siempre, de sus ojos y se graben en mi retina, hasta el punto de no dejarme dormir.
Y sé que me encantaría que se diera por aludido, me lo dijera y yo tuviese el valor suficiente para decirle que sí. Que es a él a quien van dirigidas todas las entradas de este blog. Está claro que no todas, me refiero a las románticas, y algunas en las que expreso otras cosas como las "rayadas" que tengo en la cabeza por su culpa, el gran sufrimiento que me produce no poder mirarle a la cara de la vergüenza que tengo,...Es un sentimiento que no le recomiendo a nadie, el de estar enamorada y sentir algo tan fuerte por alguien como yo lo siento sí, pero llegar a este extremo de depender de él, es bastante duro y difícil de soportar...Pero todo el sufrimiento vale la pena pasarlo, porque luego viene compensado por una sonrisa, una mirada e incluso unas palabras.
PD: Nunca dejes de creer en lo que hay entre vosotros...
Lee, vuelve a leer esa frase hasta que se te quede grabada en la cabeza porque es muy importante. No te dejes llevar por lo que no te gusta y nunca te ha gustado, sé tú mismo sin pasarte, no sigas todas las "superficialidades" que hay por ahí, flotando en el ambiente. Tú eres como te gusta ser, tu música, tu ropa, tus peluches en lo alto de la estantería, tu escritorio lleno de papeles...Y cuando entra alguien en tu habitación, invaden tu intimidad, es tu espacio personal, es tu templo. Y cuando sale de tu habitación, subes el volumen de la radio con cualquier canción, te cambias de ropa, te pones tus tacones preferidos y te sientes una estrella. Es entonces cuando la verdadera libertad sale de cada poro de tu piel, y cuando eres capaz de todo :)