Hay veces que pienso que soy la más pesada del mundo cuando te hablo, pero es algo inevitable. No puedo evitar hablarte, porque hablar contigo una o dos horas hacen que sea feliz hasta el día siguiente cuando te veo, que vuelve a subir el nivel de felicidad.
Me invento cualquier cosa para poder asomarme a donde tú estás, y quiero verte a cada momento.
Soy una chica normal que quiere tenerte a su lado siempre. No es un amor quinceañero, sé lo que siento, sé que cuando te veo el mundo se para, y que nada me importa.
Quisiera, algún día, poder ir contigo por la calle, de la mano. Riéndonos de las tonterías del otro, pasear por todos los lugares, y que no nos importe hacer el idiota en medio de la calle.
No me cansaré de quererte, y aunque haya costado mucho que empiece a darme cuenta de que te quiero, me he enterado ya y no te voy a dejar escapar.
Mírame día tras día y nunca, nunca dejes de sonreírme, y espera a que yo te devuelva la mirada y la sonrisa. Porque te aseguro que lo haré.

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