jueves, 12 de enero de 2012

Regálame tu risa

Así, tan simple. Con que cada vez que me veas me sonrías me basta, cada vez que nos crucemos por los pasillos, cuando nos veamos por la calle... Me basta con eso, una ligera sonrisa.
Hay veces que pienso que soy la más pesada del mundo cuando te hablo, pero es algo inevitable. No puedo evitar hablarte, porque hablar contigo una o dos horas hacen que sea feliz hasta el día siguiente cuando te veo, que vuelve a subir el nivel de felicidad.
Me invento cualquier cosa para poder asomarme a donde tú estás, y quiero verte a cada momento.
Soy una chica normal que quiere tenerte a su lado siempre. No es un amor quinceañero, sé lo que siento, sé que cuando te veo el mundo se para, y que nada me importa.
Quisiera, algún día, poder ir contigo por la calle, de la mano. Riéndonos de las tonterías del otro, pasear por todos los lugares, y que no nos importe hacer el idiota en medio de la calle.
No me cansaré de quererte, y aunque haya costado mucho que empiece a darme cuenta de que te quiero, me he enterado ya y no te voy a dejar escapar.
Mírame día tras día y nunca, nunca dejes de sonreírme, y espera a que yo te devuelva la mirada y la sonrisa. Porque te aseguro que lo haré.

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