No puedo escribir si la música no me inspira, me gusta que cada entrada que escribo tenga algo de especial, y esta lo es. Mucho. La canción que la inspira es la que está al final, y me gustaría que leyeras esto al mismo tiempo que la escuchas, porque así lo sentirás y verás todo como yo. Con la misma sencillez, con el mismo cariño y con el grado justo de melancolismo.
Y ahora no sé como seguir... Supongo que siempre repito lo mismo en todas las entradas... Pensarás que soy repetitiva, pero me da igual, porque es lo que siento, lo que pienso y si no te gusta, deja de leer ya.
Me encanta esta sensación, esperando con ansia que sean más tarde de las siete de la tarde para salir de casa, para ver a tus amigos y amigas. Y lo que todo los niños esperan, tirar la carta a la "burrita" para que llegue rápidamente a los Reyes Magos y les traigan los regalos que han pedido. Sé que no hay gente con tanta suerte. Que muchos padres, a pesar de su esfuerzo no pueden lograr lo que sus hijos desean, pero eso no es imprescindible. Simplemente, con cariño constante, sobra. Los quieren, claro que los quieren, eso es indudable, pero no pueden comprar lo que quieren sus hijos y eso les hace retroceder.
Y te das cuenta de lo afortunado que eres por tener lo que tienes... Seguro que esto solo lo piensas cuando estás en el colegio y te hacen reflexionar sobre este tipo de tema... O cuando colaboras en una organización de ayuda a esta gente. Si, sí que lo piensas más constantemente gracias. Solo decirte que gracias, porque esa gente debería tener lo mismo que el resto.
Hoy habrá un millar de personas en la calle, a pesar del frío, a pesar de que hayan tenido un mal día, incluso aunque estén enfermos, les dará igual. Llevarán a sus hijos de la mano, o al "caballito" porque no ven. Recuerdo que mi padre lo hacía conmigo, y también recuerdo como brillaban los ojos de los otros niños al ver llegar los pajes, y las antorchas. y por no hablar de cuando llegan las burras, ¡se lanzan como fieras! Jajajaja, la infancia supongo...
Pero de eso nada, la infancia no debería acabarse nunca... Es más, dudo que la mía se acabe algún día, sigo haciendo cosas que de pequeña hacía, y hoy voy a tirar una carta a una de las burras que pase por delante, voy a empujar a los niños, a intentar pasar la primera, a reírme de la cara de algún niño que consiga meter la carta en la ranura el primero, y a desear que lo que hay escrito en ese pedazo de papel venga a mi vida este año. Año nuevo, vida nueva dicen.
No me arrepiento de nada que haya hecho este año, he conocido a gente maravillosa, he hecho mejores amigos, me he enamorado como nunca, he estado con mi familia, aunque algunas cosas malas hayan pasado, es el destino y nada se puede hacer, solo acordarte de eso y sentirte feliz porque al fin y al cabo, los volverás a ver, el destino nos junta al final del camino. Y aunque a mí espero me quede mucho para eso, sé que están allí arriba, esperándome, con los brazos abiertos y con ganas de pasar el resto de lo que sea aquello que hay más allá de la vida conmigo... Porque yo si quiero pasarlo con ellos.
Pues espero que sean buenos conmigo y me traigan lo que más deseo... Y ya saben lo que es.













