viernes, 16 de diciembre de 2011

Recuérdalos así

Sacude tu interior, no dejes que nadie te impida escucharlo. ¿Lo oyes? ¿Lo sientes? Son los latidos de tu corazón, que cada segundo, desbocados, no pueden frenar las ganas y la tentación de salir de ese hueco que el cuerpo reserva para él.
¿Lo oyes? Escuchas sus latidos, lo oyes, puedes escuchar el más débil de sus movimientos. Cuando estás en silencio es lo único que puedes escuchar, solo tu interior.
¿Lo sientes? Sientes como miles de pequeños pedacitos, intenta salir sin resultado... Lo puedes notar, y estás pendiente de sus movimientos, le prestas atención.

Y cuando te callas, te acuestas en la cama, sin nada electrónico encendido, te das cuenta de la paz que puedes llegar a sentir. Te empiezas a percatar de que tu corazón te habla, te hace recordar los momentos buenos y los malos. Con los felices te hace sonreír, con los tristes, en algunas ocasiones arranca una lagrimillas. Pero te encanta sentirlo.
Intentas buscar miles de recuerdos en fotos, pero hay algunos momentos que nunca olvidarás y que no tienes en una fotografía. Un momento con tus primos, una tarde con tus amigas, unas horas con tus padres, eso no hace falta retratarlo en una imagen, porque se copia tal cual como lo viviste ahí, en tu corazón.
Hace tiempo recordé un momento triste, y bastante doloroso de este año. Algunas veces me gusta acostarme en un hueco de mi cama, ponerme frente a la pared fresca y empezar a pensar en ella. A pensar en todo lo que viví con ella, porque es lo único que me queda. Doy gracias al cielo por no dejarme verla en sus últimos momentos, pero odio al mismo tiempo que se la llevaran, porque la quería demasiado... Ahora mismo me estoy acordando de ella mientras escribo esto, y os prometo que por mis mejillas están deslizándose lágrimas, pero no son de tristeza, son de todo lo contrario. La recuerdo corriendo por el campo, por la casita en verano. No la recuerdo retorciéndose de dolor y tumbada en una camilla. No. Nunca la olvidaré, y sé que nunca podré hacerlo, porque a mí me ha marcado. Se crío al mismo tiempo que yo, creció conmigo. Y aunque al final, cuando era mayor, se le pusiera el chip de mala leche, sé que nos quería. A todos. No dejaría que nada malo nos pasara, al igual que nosotros a ella.
Y ahora quiero pedirte, a tí, que te acuerdes de cada persona, animal,...que hayas perdido y que lo recuerdes tal y como era. Sin defectos, sin enfermedad, sin deterioro físico, recuérdala muy bien.

 Nunca olvides como era, su cara ... Porque cuando crezcas y mires su fotos, no te dirán nada, solo como era por fuera, pero en tu corazón tendrás guardado como era realmente.

PD: Nunca te olvidaré, y siempre estarás aquí, conmigo, en mi corazón...

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