Es una sensación tan genial cuando ves caer los copos desde tu ventana. Es como si todo se hiciese fácil, todo es posible. Y eso te encanta, cuando nada más te levantas te asomas a la ventana y ves que está medio empañada y que al fondo, se pueden ver miles de copitos blancos descendiendo desde el cielo, completamente blanco. Ponerse el abrigo más calentito que tienes en el armario, el gorro que pensabas que no te pondrías y los guantes que tanto te gustan. Ir con tus amigas a jugar con la nieve, o con tu familia...Y ves como la gente se ilusiona, como sonríen y es entonces cuando piensas en lo mejor del invierno. La nieve.

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