viernes, 11 de noviembre de 2011

Mal

Porque cuando estás mal nada te cambia, sabes que no van a decirte nada que pueda animarte y que no vas a poder sonreír realmente. Porque cuando piensas en lo que te hace estar así te enfadas, porque sabes que lo tienes ahí delante, sabes que lo puedes solucionar si te lo propones, pero sabes que no tienes la valía suficiente como para ir y empezar a resolverlo.
Sabes que cuando estás cabizbajo, nada va a poder hacerte levantar el ánimo, porque hoy vas a estar así el resto del día. Ahora estás conectada a Internet, navegas por páginas Web, chateas con tus amigas y amigos, pero falta algo...
Sabes que falta un pequeño detalle en tí hoy. Te falta él, escuchar su voz aunque sabes que -probablemente- hasta dentro de unos 3 días no volverás a oírla, aunque sea de fondo, aunque sea de lejos...Y aunque nisiquiera esté dirigida a tí.
Y te encantaría que fuese él quien comenzara a entablar una conversación contigo, que aunque tuviese vergüenza -que no debería tenerla- fuera él quien se acercara y te preguntara algo, porque aunque fuese una tontería podrías sonreír sinceramente una vez en todo el día.
Porque cada noche, piensas en lo que le dirias. Le mandarías miles de mensajes, le llamarías, cualquier cosa con tal de escucharle hablar y de estar con él, de saber que después podréis hablar de lo que hablasteis hace dos noches, o de hace 2 meses. Porque él es lo único que te falta para que tu vida hoy en día esté calibrada a la perfección, porque es él, el único que te hace reír a la pantalla, el único que hace que tu madre te pegunte qué estás viendo para reírte tanto, y tú mentirle diciendo que estás hablando con tu amiga, porque es algo que solo él consigue, y que te encanta.

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