Sabes que es él, lo sabes. Le miras y no puedes evitar esa sensación de felicidad al estar cerca de él, le necesitas y cada vez más. Le quieres ver a todas horas, a cada minuto y segundo, necesitas ver sus ojos.
Estar cerca de él es el mejor regalo que te pueden hacer, o al menos eso es lo que me sucede a mí.
Cuando estás hablando con él no puedes evitar la sonrisa que se dibuja casi automática al verle, no puedes evitar decir tonterías, porque se te va la cabeza al estar cerca de él.
Sabes que es él, lo sabes. Porque cada vez que te mira sientes que no hay nada más a tu alrededor, porque te sientes libre, porque te ves capaz de hacer las cosas más impensables...Cuando os miráis sientes que flotas y casi sientes que en cualquier momento vas a mandar a la mierda a la gravedad y te vas a largar volando, y que él irá detrás.
Sabes que es él, lo sabes. Porque no puedes dejar de mirarle, no dejas que se aleje de tu mente ni un segundo, lo tienes presente en cada momento. Porque cada vez que le ves con otra te pones nerviosa, porque cada vez que le ves lo ves con distintos ojos, cada día entre tú y él existe un amor más grande, porque mientras habláis tú desearías decir: Te quiero, solo para saber qué respondería, y si fuera una respuesta con el mismo significado, tirarte sobre él y abrazarle con todas tus fuerzas, juntar vuestros labios en un beso y decirle al oído: No te dejaré ir jamás...


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