domingo, 31 de julio de 2011

A veces el destino es injusto...

Somos felices durante todo el año, estamos con nuestra familia, con los amigos y lo disfrutamos al máximo y exprimimos cada segundo que vivimos. Pero algunas veces las cosas se complican y alguien a quien quieres mucho se marcha, se va sin haberte despedido si quiera...Se van de forma inesperada y te arrepientes de no haber estado con él/ella en sus últimos instantes.
Un día te levantas por la mañana y ves a tu familia cabizbaja, sentada en el sofá y con el teléfono al lado de la mesa. Preguntas que pasa, y entonces todo tu mundo se desmorona, el alma se te cae a los pies y las lágrimas comienzan a salir de tus ojos sin control. Explotas y dejas de pensar en lo que hay a tu alrededor, te encierras y te desprendes de lo malo y recuerdas los mejores momentos vividos con él/ella.
Al final, tienes su imagen grabada cada vez que cierras los ojos, y es entonces cuando sabes que nunca, NUNCA vas a olvidarla, y que siempre tendrás ese feliz recuerdo en tu mente y corazón.

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